Del ahorro en energía a la mejora de sus equipos: la experiencia de Teresa Amorocho en el Estanco La 77
Los paneles solares le han permitido a Teresa Amorocho destinar parte de los recursos que ahorra en electricidad a mejorar la refrigeración de los productos de su establecimiento.
Hace seis años, Teresa Amorocho comenzó a construir su negocio en Soledad, Atlántico, el Estanco La 77, una actividad que exige mantener los productos en condiciones adecuadas y asumir gastos permanentes para su funcionamiento. Entre estos costos, la factura de electricidad tenía un peso importante: antes de vincularse al proyecto, pagaba entre 600.000 y 700.000 mil pesos mensuales por el servicio.
Con la llegada de la energía solar empezaron los ahorros y esta comerciante decidió invertirlos en su propio establecimiento. Una de las mejoras fue el cambio en los equipos de refrigeración, con el que ahora mantiene sus productos fríos y atiende una necesidad esencial para los clientes quienes llegan a 'calmar la sed' como consecuencia de las altas temperaturas de la región Caribe.
“Gracias a este ahorro que tuve con lo que me bajó del recibo, lo que hice fue implementar en mi negocio y le cambié este aparato de refirgeración. Entonces, para mí fue algo mejor porque así tengo mis productos fríos y obtengo igualmente un buen ahorro”, relata.
El sistema solar trabaja durante la jornada y contribuye al suministro de energía que requiere el establecimiento. Para Teresa, este cambio ha aliviado la carga de los gastos mensuales y ha logrado atender otras necesidades del negocio sin depender exclusivamente de los recursos que genera su actividad comercial.
Teresa expresa su satisfacción con los resultados y agradece que el proyecto haya llegado a su negocio, así como a otros 99 tenderos y comerciantes de los departamentos de la región Caribe que hicieron parte de la primera etapa de Energía Solar ¡Para Economías Populares!